¿Qué efecto produce Halloween en los niños?

¿Saben de dónde proviene el término “pagano”? Del latín y hace referencia a aquello que procede de la campiña, lo rústico. Algo pagano, entonces, es algo que nace fuera de las urbes, algo que no termina de aceptarse como moderno, como cosmopolita. Como podrán ver es simplemente un calificativo. Se me ocurren cientos de ejemplos de prácticas rurales que bien podrían ser consideradas paganas, según la etimología del término.

Llevándolo a un contexto teológico, lo pagano es aquello que riñe contra el dogma. Lo no aceptado. Los dioses paganos, para el cristianismo antiguo, eran todos aquellos no venerados por los padres de la iglesia. Las deidades del zoroastrismo y la cultura egipcia, la civilización helénica, el panteón romano, etc., de un pronto a otro, por cuestiones claramente doctrinarias -casi diría antojadizas-, pasaron a ser relegadas al cajón de lo pagano. De allí en adelante, el que no creyera en un solo Dios, que en realidad parece que son 3 pero al final es solo uno -lo cual es más complejo que los sudokus nivel “pro”-, sería tachado de pagano y reconocido como un apóstata (dícese de alguien que abandona LA creencia verdadera). Luego de eso, dependiendo de la época, podía terminar siendo rostizado, lacerado, lapidado o ya en épocas más “modernas”, marginado. Como podrán ver, los sistemas religiosos son poco sutiles a la hora de “convencer” a los que se atreven a pensar diferente.

La historia del ritual de Samhein, del cual procede Halloween es harto conocido. Si no lo conocen aún, estoy seguro que hasta en Wikipedia encontrarán algo. No creo que valga la pena digitar al respecto. La pregunta que quizás usted se esté formulando es, ¿será Halloween un ritual pagano? a lo que no me queda más que contestar que POR SUPUESTO QUE LO ES!!! En este momento, alguien orgulloso piensa “yo sabía!!!”. Diay, pues claro que es un ritual pagano. Tan pagano como la celebración del 25 de diciembre (sí, leyó usted bien, ya nadie medianamente leído piensa que Jesús nació, de pura coincidencia, el día que en Roma se celebraba el solsticio de invierno). Tan pagano como la celebración del 6 de enero, que no tiene absolutamente ninguna relación con los reyes magos (¿qué tal eso?, son MAGOS… y la magia es del cachudo, aparentemente) y se utilizaba para conmemorar el nacimiento del Sol.

¿Y qué me dicen de Semana Santa? Habrán notado que no todos los años Semana Santa se celebra la misma semana. Pues bien, astrológicamente hablando dicha semana coincide con la aparición del equinoccio de primavera. Es mucho muy anterior a la entrada en escena del cristianismo, incluso anterior al imperio Romano. Era el momento en que se festeja la llegada del clima propicio para sembrar. En aquellas épocas se ofrecían sacrificios, algunas veces incluso seres vivos, para así gozar del favor de los dioses encargados de fortalecer los cultivos. Podría seguir contándoles cómo un buen número de los ritos del catolicismo en realidad son una especie de “sancocho” de diversas creencias, tan paganas como el arbolito de navidad y mitos afines, pero no quiero que me acusen con la Curia.

Entonces, ¿tiene la altura moral el cristianismo para condenar el paganismo? Pues no, ya que su existencia misma procede de tradiciones paganas. Sería como negar sus propios orígenes. ¿Riñe Halloween con las creencias del cristianismo? Desde mi óptica no, ya que el cristianismo también requiere el creer en cosas francamente incomprensibles. ¿Arderán en el infierno los chiquitos que este fin de semana se vistan de Iron Man o de Peppa Pig? Tomando en cuenta que no creo que exista ni el diablo ni el infierno, considero innecesario reparar en semejantes disparates.

El cristianismo no es parte de nuestra historia. Hace 6 siglos, a nuestros verdaderos antepasados la ritualística cristiana, en el mejor de los casos les habría parecido exótica y en el peor, innecesaria. Ellos contaban con sofisticados sistemas de creencias, creados por ellos mismos. No impuestos a sangre y espada. Ahora, usted tiene todo el derecho en creer en lo que le sirva, pagano o no. A lo que no me parece que se encuentre facultado es a pensar que en lo que usted cree es en lo único que se puede creer.

¿Qué produce Halloween en los niños? Alegría, ilusión, ganas de compartir con sus amiguitos y, claro está, el peligro de una que otra caries. El volver todo tan dramático es un defecto de los adultos. Los niños son menos complicados. Si usted piensa que sus niños van a sentirse atraídos hacia el satanismo por un par de horas recogiendo golosinas, vestidos de Princesa Leia o Keylor Navas, considero que adoptó usted un set de creencias peligrosamente paranoide. Y eso sí puede dañar la mente de un niño.

Allan Fernández, Psicólogo Clínico / Facebook / el otro blog

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