Sobre la soledad navideña

¿Qué tiene de especial Noche Buena? Hoy sabemos que en realidad la celebración del 25 de diciembre proviene de un rito pagano. Eran los romanos, politeístas y creyenceros como casi todas las civilizaciones antiguas, los que solían celebrar en esa fecha. El 25 de diciembre se conmemoraba “Sol Invictus”, una serie de prácticas (la mayoría de ellas, repletas de excesos y, por ello, probablemente inmorales para nuestra época) dedicadas al Dios Sol. Sí, lo siento, la historia no la escribí yo. No es mi culpa que alguien, 300 años después de la muerte de Cristo, haya pensado que tomar una fecha romana y colocar allí el supuesto nacimiento de Jesús podía servir a los intereses de la cristiandad. La historia está plagada de oportunistas…

 

En términos de adoctrinamiento, pocos seres son tan dóciles como el humano. Pasamos todo el año encargándonos de lo que sea que nos enseñaron que valía la pena ocuparse, con la esperanza de que el último mes sintamos cómo dicho esfuerzo haya valido la pena. Once meses haciendo ejercicios, con el fin de llegar a diciembre y comerse todo lo que les sirvan. De días de 420 kilocalorías -entre enero y noviembre-, a cenas con tamalitos, piernas de cerdo, pavo con jalea de arándanos, vinitos, 3 porciones de queque de navidad y traguito de whisky para irse a dormir. De todo un año de recelo económico y frugalidad financiera, al “black friday” y el “cyber monday”. Lo que te ahorraste lo terminás gastando (varias veces multiplicado) en toda una serie de aparatos los cuales, a lo sumo, entretendrán un par de semanas de enero. Así es la vida moderna. Una seguidilla de contradicciones e ironías, tragicómicas y algo crueles.

Dejando mi muy poco docto análisis sociológico, deseo proponer algo que pronuncio con mucha frecuencia en mi consultorio. Cada vez que dos personas inician una relación, ambos sueñan con que esta relación sea la exitosa, la que hemos estado esperando, la que merecemos, la que la sociedad nos enseñó a perseguir. Así que si tu relación a inicios de año funcionaba, o al menos decidiste -consciente o inconscientemente- dejar de ver las señales que presagiaban un mal final, lo lógico sería proyectar que las 12 uvas del 31 de diciembre te las ibas a comer acompañad@. Sin embargo, algunas relaciones finalizan antes de fin de año. ¿Por qué? Por varias razones. Para empezar el próximo año escribiendo en hoja nueva, para no fomentar fantasías innecesarias en la pareja, para poder disfrutar de la soltería en el viaje a la playa, para ahorrarse las aburridas reuniones de la familia de la pareja, etc. No importa cuáles razones tenga esa persona para terminar una relación. Desde que iniciás con alguien, tenés el derecho a terminar, cuando no estés obteniendo lo que deseabas recibir. Algunos ofrecieron las causas de su decisión. Algunos mintieron. Algunos no tienen nada qué decir. Algunos bloquearon a su pareja en redes, etc.

¿Recuerdan el anuncio navideño de hace un par de años de esa famosa bebida carbonatada que tantas enfermedades fomenta? Ustedes saben a cuál me refiero. La de los anuncios tiernos e irreales. Es una maravilla (sus anuncios siempre son de alta calidad, ¿cómo negarlo?). Personas estéticamente muy atractivas, motivadas por un espíritu de bienestar y filantropía, nos ponen a soñar. “No todo está perdido“, piensa uno al terminar de observarlo. “Siempre habrá alguien por ahí dispuesto a acompañarme“. Si no lo recuerdan, pueden darle click aquí.

Cada vez que sentimos que necesitamos a alguien que nos cuide, que nos proteja, que nos mime, conectamos emocionalmente con el bebé indefenso que todos llevamos dentro. En la niñez, sentir fragilidad mientras nos encontramos solos es justificado. En un adulto es una señal sospechosa. Si tu felicidad depende de estar con alguien, siento decirlo: no sos feliz. No me malentiendan por favor. Es natural en el ser humano buscar compañía. Somos animales gregarios. En compañía nos sentimos calmos. Sin embargo, eso no implica que vayamos a sostener una relación tóxica, dañina, que nos refrene y nos impida crecer, solo por evitar el miedo a la soledad.

Déjenme rescatar algo del anuncio ese famoso. La frase final me parece genial: NO HAGAS CASO A TODO LO QUE TE DICEN. No le crean a aquel que les diga que no podrán soportar la soledad. Hemos vivido soledades cientos de veces y acá estamos. Mientras estemos, podremos crear un futuro favorable. Dejen de buscar a esa persona. Búsquense internamente. Es ahí donde se encuentra la felicidad. Ah, y… no le hagan caso a una empresa que promueva tomar bebidas tan dañinas.

Que el 2018 se deje todo lo que no queremos continuar cargando en el 2019…

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