¿Qué efecto produce Halloween en nuestros niños?

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¿Saben de dónde proviene el término «pagano»? Del latín, y hace referencia a aquello que procede de la campiña, lo rústico. Algo pagano, entonces, es algo que nace fuera de las urbes, algo que no termina de aceptarse como moderno, como cosmopolita. Como podrán ver es simplemente un calificativo. Se me ocurren cientos de ejemplos de prácticas rurales que bien podrían ser consideradas paganas, según la etimología del término.

Llevándolo a un contexto teológico, lo pagano es aquello que riñe contra el dogma. Lo no aceptado. Los dioses paganos, para el cristianismo antiguo, eran todos aquellos no venerados por los padres de la iglesia. Las deidades del zoroastrismo y la cultura egipcia, la civilización helénica, el panteón romano, etc., de un pronto a otro, por cuestiones claramente doctrinarias -casi diría «políticas»-, pasaron a ser relegadas al cajón de lo pagano. De allí en adelante, el que no creyera en un solo Dios, en EL Dios, sería tachado de pagano y reconocido como un «apóstata» (dicese de alguien que abandona LA creencia verdadera). Luego de eso, dependiendo de la época, podía terminar siendo rostizado, lacerado, lapidado o ya en épocas más «modernas», marginado. Como podrán ver, los sistemas religiosos son poco sutiles a la hora de «convencer» a los que se atreven a pensar diferente.

La historia del ritual de Samhein, del cual procede Halloween es harto conocido. Si no lo conocen aún, estoy seguro que en internet encontrarán millones de publicaciones al respecto. La pregunta que quizás usted se esté formulando es, ¿será Halloween un ritual pagano? a lo que no me queda más que contestar que POR SUPUESTO QUE LO ES!!! Diay, pues claro que es un ritual pagano. Tan pagano como la celebración del 25 de diciembre (el día que en Roma se celebraba el solsticio de invierno). Tan pagano como la celebración del 6 de enero, que no tiene absolutamente ninguna relación con los reyes magos (¿qué tal eso?, MAGOS en pleno relato bíblico) y se utilizaba para conmemorar el nacimiento del Sol.

¿Y qué me dicen de Semana Santa? Habrán notado que no todos los años Semana Santa se celebra la misma semana. Pues bien, astrológicamente hablando dicha semana coincide con la aparición del equinoccio de primavera. Es mucho muy anterior a la entrada en escena del cristianismo, incluso anterior al imperio Romano. Era el momento en que se festeja la llegada del clima propicio para sembrar. En aquellas épocas se ofrecían sacrificios para así gozar del favor de los dioses encargados de fortalecer los cultivos. Como podrán ver, da la impresión de que el sistema de creencias religiosas más famoso -en este lado del mundo- procede en realidad de un origen común, nada cristiano.

Entonces, ¿tiene el derecho el cristianismo de condenar el paganismo? Pues no, ya que su existencia misma procede de ahí. Sería como negar sus propios orígenes. ¿Riñe Halloween con las creencias del cristianismo? Superficialmente diría que ni siquiera tiene mucho sentido reparar al respecto. Quizás, una vez más estamos dramatizando de más.

El cristianismo se incorporó -bastante a la brava- a la cosmovisión de nuestros antepasados. Hace 6 siglos, a las civilizaciones indígenas que poblaban nuestro continente, la ritualística cristiana, en el mejor de los casos les habría parecido exótica y en el peor, innecesaria. Ellos contaban con sofisticados sistemas de creencias, diseñados por ellos mismos. Ahora, usted tiene todo el derecho en creer en lo que le sirva, pagano o no. A lo que no me parece que se encuentre facultado es a pensar que en lo que usted cree es en lo único que se debe creer. Bien lo dijo un psicoanalista junguiano que admiro mucho: «en lo que usted cree, millones de personas piensan que es un disparate» (la cita no es textual).

¿Qué produce Halloween en los niños? Alegría, ilusión, ganas de compartir con sus amiguitos y, claro está, el peligro de una que otra caries. El volver todo tan dramático es un (d)efecto de los adultos. Los niños son menos complicados. Si usted piensa que sus niños van a sentirse atraídos hacia el satanismo por un par de horas recogiendo golosinas, vestidos de super héroe o de personaje de la serie de moda en Netflix, considero, con todo respeto, que adoptó usted un set de creencias peligrosamente paranoide. Y eso sí puede dañar la mente de un niño… y la suya.

Allan Fernández, Psicoanalista y Asesor Filosófico / Si querés agendar una reunión individual conmigo, podés contactarme a través de este enlace. También podes seguirme a través de Facebook, Instagram o suscribirte a mi boletín quincenal.

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